jueves, abril 02, 2009

¡Todos los nombres! ¡Todos los hombres!

Infames, imberbes, ruines, pérfidos, ignorantes, innobles, desalmados, inmorales, groseros, viles, irrespetuosos, indómitos, desgraciados, barbaros, ladrones, malvados, salvajes, abyectos, ladinos, ignominiosos, bribones, canallas, perversos, ladinos, despreciables, rufianes, truhanes, granujas…

Así me canso de nombrarlos, de recordarlos en mi memoria y en mi boca. Así los describo, los creo, los formo, dándoles adjetivos les hago presa de mi boca y conciencia, los nombro al verlos, les pienso desdichados, les veo indiferentes, indignos, insoportables…

Así les grito pero nada entienden ¡Nada! y me desgarro la garganta y las ideas pensándolos, haciéndolos, viviéndolos para tenerlos dentro, para saber qué pasa, a qué se debe su existencia, su lucha, su rabia vuelta marcha, vuelta robo, su existencia vuelta calvario, su persona convertida en muerte.

Su ditirambo a la ignorancia es un absurdo.

Un absurdo que yo lo vuelvo letra.

Ellos, sordos a los gritos no entienden lo que hacen, no saben lo que su acción hace, lo que su boca dice, no saben; que se les perdone pues no saben, que se les celebre en todos los estadios de la ignominia; que los “buenos” de todos los bandos los alaben, que se celebre a los “grandes” ya adjetivados, ya  nombrados.

Gritemos todos sus nombres. A todos los hombres. Y continuemos con el gran teatro donde el rico y el mendigo son parte de la misma mierda.

Aplaudamos fuerte, gritemos sus nombres a todos los hombres,  tarareamos sus victorias, pues todos tiene cabida en el  largo, angustioso y cómodo camino a la perdición.

miércoles, marzo 18, 2009

Sobre México I

¡¡No!!

Así te lo he dicho mil veces. Te lo digo ahora y no callas, aún no le encuentras el gusto a quedarte callado.

¿Acaso a nuestros flamantes e infames políticos no les preocupa el castigo que puedan recibir? Pero  es que el cinismo es demasiado, es descarado, incontrolado, enfermo.

Dónde dejamos los sueños de Rousseau, Montesquie, Hobbes, no digamos Platón y Aristóteles ¿dónde quedó la justicia? ¿Dónde está Rawls? ¿y Russell? ¿dónde está la justicia y porque no viene y nos aleja de los desalmados? Siquiera la idea, ¿dónde está? que se me pierde en estos momentos. ¿Por qué se pierde, por qué se escapa ahora que tanta necesidad provoca su ausencia?

Veo la condición de mi país y veo nuestro futuro, y no es bueno ¡por Dios que no es bueno! Seguiremos igual que ahora, esperando que llegue el gran dios y nos penetre y seamos uno por fin. Esperando que llegue el gran “reivindicador” de nuestra raza y nos llene de gloria por todos los tiempos. Esperamos la gloria que vendrá.

Y mientras tanto nos jodemos al de abajo, y al de a lado y al del otro lado, en fin, a todos. Porque podemos, porque somos muy “chingones” y porque “sí se puede”.

Se puede. Sé que se puede, pero ahora mismo y en cien años no se podrá. No, y gracias a todos nuestros ancestros que no se podrá. Y no pasará nada porque nos mal educaron y aprendimos bien. Porque olvidamos lo bueno y recordamos lo malo.

Porque nuestra mente perversa y perezosa nos ha jugado un mal chiste, una mala pasada,  que nos hace recordar lo que no debiera y olvidar lo que tampoco debiéramos. Así…

Recordamos guerras pasadas en tiempos pasados, guerras santas muy viejas que ya debimos olvidar por el bien de los bandos. Recordamos la sangre de los justos que fue derramada y en ese recuerdo asesinamos a los nuestros. Que vivan los ancestros aunque nuestros hermanos ahora mismo fallezcan por un odio ya rancio.

Olvidamos que hace no mucho tiempo dejamos que nuestros dioses se convirtieran en demonios, que sus enormes bendiciones se transformaran en infames acciones, permitimos que esos demonios insensatos convirtieran a nuestras mujeres en putas y que las tierras santas se convirtieran en baratos burdeles, permitimos que nuestra madre fuese lapidada por ser una “cualquiera” y corrimos para siempre a nuestros padres de nuestro recuerdo y memoria,  olvidamos que después de la masacre los vivos juntaron “padre” y “madre” y nos dieron una nueva fe. Olvidamos nuestro origen.

Recordamos que un día nos dijimos libres y fuimos libres. Recordamos a todos nuestros héroes y celebramos sus victorias enormes y sus grandes obras. Recordamos que todos fueron buenos y que lucharon y murieron por hacer de nuestra noble nación la más libre de todas. Hombres casi dioses. Eso recordamos.

Olvidamos que hace poco nos levantamos contra la tiranía de otro pueblo sobre la que en Cádiz se formo como la gloriosa ciudadanía hispana, nos levantamos por una idea donde el Rey fue nuestro lema. Olvidamos que fuimos libres porque así lo quisieron los oligarcas viejos de la Nueva España los mismos que fueron después de una firma los oligarcas nuevos de México.

Recordamos que perdimos dolorosamente territorios deshabitados y que tras invasión injusta nuestros dolorosos héroes firmaron los infames tratados. Recordamos que perdimos.

Olvidamos que los que firmaron no fueron castigados. Olvidamos que olvidamos castigar a los culpables de tan recordadas páginas de la historia de México.

Recordamos que fuimos imperio y que ruin rey extranjero vino a querernos mandar. Recordamos nuestro triunfo sobre la tiranía extranjera y una sola fecha nos hace pensar que ganamos una guerra que fue ganada realmente en lobbies extranjeros.

Olvidamos que vencimos una tiranía extranjera pero perdimos contra la tiranía de los ilustres liberales. Olvidamos que los héroes se convirtieron en los verdugos y villanos de una historia donde poco importaban los “mexicanos”.

viernes, marzo 13, 2009

Hablando de Política … [pequeñas ideas echadas al aire*]

Cuando hablo de mi y no es raro que lo haga, me defino como una persona conservadora y con inclinaciones a la derecha. No es faltar a la verdad pero tampoco es toda la verdad.

Parece que el ser de derecha en mis círculos sociales no es lo de “hoy”, le tienen desconfianza, escarnio, mala fe e inclusive odio. Pero ¿que significa para mi ser de derecha? Hagamos una lista y definamos sabiendo lo qué no es y después si es posible lo qué es y pienso significa ser de derecha.

A) Ser de “derecha” no es  pensar que “yo” soy mejor que todos y que los “jodidos” están así porque quieren.

B) Ser de “derecha” no significa que piense que el cura de mi parroquia tiene la razón.

C) Ser de “derecha” no me hace pensar que los “empresarios” son lo mejor que le ha pasado a mi país.

D) Ser de “derecha” no me resta pensamiento social.

E) Ser de “derecha” no significa que ame a los extranjeros y que odie a los nacionales.

F) Ser de “derecha” no me hace un “vende patrias”.

G) Ser de “derecha” no me convierte en imbécil.

H) Ser de “derecha” no me hace retrograda.

I) Ser de “derecha” no impide que piense que las leyes se deban cumplir para todos.

J) Y ser de “derecha” no me hace “gente bien” ni “clase mediero pretencioso”

Ahora bien, eso es lo que no soy, ahora pongamos lo que si…

A) No creo que todos seamos iguales y que merezcamos lo mismo, hay gente que merece más y gente  que merece nada. Tal diferencia, considero, no viene de “cuna” sino del propio individuo.

B) Creo en los valores morales que la Iglesia propugna, si los curas no los llevan a cabo es su responsabilidad no la mía.

C) Los empresarios si no cumple con su función social que es dar empleo, y que este cumpla con lo humanamente aceptable, no veo la razón de su existencia.

D) Creo que la sociedad en un organismo vivo y funciona como tal, si una  parte no está bien, eventualmente todo el organismo no estará bien.

E) Cualquier persona que aporte para el crecimiento social de mi país es bienvenido y respetado por eso.

F) Soy nacionalista. Aquellos que no funcionan al país, que no hacen lo que les corresponda para hacerlo un mejor lugar están traicionándolo.

G) Tampoco me hace sabio.

H) Sí ser retrograda es pensar en valores morales que devendrían en un mejor país, donde exista el respeto y el pluralismo, sí soy retrograda.

I) Las leyes son para todos. Sin importar si eres rico o pobre, azul o tricolor.

J) Soy “clase mediero” pero no pretencioso. Uno es lo que es. Y yo soy conservador y de derecha.

 

Ahora bien, como a la gente le gusta “adjetivizar” todo, pues le agregaré el progresista. Soy derecha progresista. O tengo un pensamiento social con firmes valores tradicionales. O soy un “hobbeseano” trasnochado en tiempos perdidos. O… No sé. 

O simplemente “derecha” con todo lo que significa y con las acotaciones que le he hecho.

 

 

*Que no por ser echadas son perezosas.