miércoles, agosto 27, 2008

Un día que lamento...

Fue hace mucho, mucho tiempo cuando se perdió el respeto a la vida. Hace décadas, centurias, desde siempre quizá, desde lo más profundo de la perversidad de la razón el desprecio por la vida ha sido constante, categórico, espantoso

Mi Dios muere y surgen nuevos santos, mi vida se descompone pensando en la muerte, la vida se me escapa y las leyes me comprometen. La razón desaparece ante la libertad, la piedad se transforma en martirio y la bondad en una furia.

Hablar del aborto es hablar de muerte. Hablar de muerte es hablar de ahora. Muchos dicen, no con malas intenciones, nunca con mala conciencia pero siempre con lujuria en sus labios, que no es asesinato, que no hay vida, que nada hay ahí sino un producto. Pero nadie dice que no hay muerte. Se mata y no por justicia, se mata y no por venganza, se mata por matar, por no arruinar lo que aún no viene, por mantener sobre cualquier cosa la "libertad" de ellas de ellos. Libres son para asesinar lo que no es suyo, lo que se les ha dado prestado por un tiempo, tal como ellos fueron prestados. Aborrecen y niegan su naturaleza. La perversidad se ha vuelto Ley.

Tenemos a santos pidiendo que no se mate a los violadores, a los asesinos, a todos ellos que lastiman y comprometen nuestras leyes, esos mismos santos son ahora los que piden que ellos que nada han hecho, que nada pueden hacer, sean asesinados bajo la protección de las leyes. Santos, cientistas, progresistas que todo hacen por la libertad, oligarcas empequeñecidos por sus pobrezas que exigen libertad. Muramos todos por ser libres, nada importa ya, ni la vida, ni Dios, ni la ciencia, muramos bajo la protección de las leyes y descansaremos por siempre en camas hechas de cadáveres. Seremos santos en el fin de la historia, seremos santos en el fin de nosotros y de nuestra humanidad.

Dios bendiga a nuestras leyes, Dios bendiga a nuestros ministros, a nuestra educada sociedad. Que los cielos se habrán ante la pureza de nuestras intenciones y que la Gloria sea en la tierra por nuestra razón y nuestra ley. Y ella que ahora se pierde, y ella que pareciera la Gran Babilonia defiende lo que no le tocaría defender, lo que sus detractores dicen que poco le interesa, ella se llena la boca y lanza improperios contra los hombres santos. Y los santos gritan y la acusan de pérfida y engañosa...

Nada surge sino muerte, nada hay sino mentira. Los buenos se vuelven malos, y los santos demonios. El niño del Nilo ve sus leyes desangrarse, no hay vida ni piedad, y el crucificado ve a sus hermanos matarse y él mismo se mata ante su padre vengativo. Todo fue perdido.

Los nuevos santos se llenan de verdad, ellos deciden quien morirá, que mueran los inocentes, que mueran los niños, Herodes vuelve y el Cesar se regocija en la sangre de los inocentes. Y no habrá madres que les lloren, y padres que se levanten, pero que viva la libertad de ellas, de ellos, de todos... Que vivan los asesinos y los ladrones, los envenadores y los charlatanes... que vivan y que no se les toque, que todos ahora somos libres. Y que muera la Gran Babilonia y sus representantes convertidos en demonios. Que mueran esos defensores de la vida, nada hay ya, no hay vida que defender ya se le ha matado.

La ley será perversa, pero es la ley. Ni Dios sobre ella, ni nada. Que la vida caiga ante el peso de la ley. Esa ley de los hombres, de los santos científicos, racionales y progresistas... Que viva el Cesar.

¡Que los cielos se abran! que la gloria ya es en la tierra, los nuevos santos nos tienen, nos guían y que la vida huya a esconderse en las tinieblas del mar eterno, que Dios muera ahora, por fin, que los hombres somos libres.

Ya nada nos ata, la vida ha muerto.

lunes, julio 21, 2008

... Hablando Con Los Girondinos...

Los tibios siempre me han parecido lo más despreciable en la política, quizá sea por que pueden llegar a ser los peores de todos, ya sea por su mediocridad [que no "punto medio"] estos pequeños hombres llegan a desarrollar una capacidad de cambio y acomodo que el camaleón más ejercitado parece un vulgar imitador. Cambiantes y acomodadizos empedernidos, pusilanimes que para acomodarse pueden pasar a ser los más radicales.

revolucionfrancesePero acaso no es sólo por ese "radicalizmo" en potencia que tanto desprecio les guardo, sino más bien por su complicidad con todos los totalitarismos, el que silencia otorga, y los tibios son los que se callan... complices siniestros de los más siniestros de los hombres, hombrecillos que hacen gigantes al que debiera ser pequeño por sus limitantes...

Los tibios son los más en estos tiempos, los que no se casan con nada, que todo les parece "sobrellevadero" o "masomenos", y que nada hacen, somos muchos, los más, los peores; quizá yo lo sea y por ello mi aversión, o quizá sólo sea un idealista con iniciativa¨[cualquier cosa que signifique eso] pero en todo caso, ya lo fuera o no, sería determinante al decir "matadlos a todos" y Dios no reconocerá a ninguno, ya que según cuentan algunos, Él les escupe.

lunes, mayo 05, 2008

Haciendo Memoria!! (un caso que no pasa)

Hace casi tres años escribí esto, disculpen los errores existentes, acaso uno va mejorando con el tiempo.

El semestre pasado, en mi clase de Filosofía y Teoría Política II, mi profesor nos comentaba que muchos de los problemas que se dan en la vida social del ser humano devienen de elevar a universal lo que es particular, no podría tener mayor razón; esto me vino a la mente cuando llegó a mi correo electrónico un escrito referido a la homosexualidad, un texto por más tendencioso y de una ignorancia sobrada. En este escrito se pretende elevar a universal lo que es un pensamiento particular, que aunque muy generalizado no deja de ser particular.

    En primer lugar este texto ubica al lector en situaciones escogidas especialmente para levantar indignación; para tal motivo utilizan preguntas como esta: ¿Cómo se sentiría si de pronto todas las sociedades, cada persona que lo rodea fuese bi u homosexual? Habrá que aclarar que en un mundo donde todos fueran homosexuales o bisexuales no habría mayor problema, pues sería una forma de vida establecida, es decir no se sentiría amenazado ni intimidado pues sería a lo que esta acostumbrado este ser humano, habitante de esta sociedad imaginaria. Todas estas clases de preguntas que tratan de plantear un mundo imaginario distinto al real, cometen un gravísimo error, pues ubican a un ser humano del mundo real en un mundo imaginario; sería como si trajéramos a un ser humano de este mundo “gay” al mundo real; lo que posiblemente sentiría sería miedo, rechazo y por consiguiente odio, que es lo mismo que podría sentir una persona al situársele en un mundo imaginario completamente distinto al suyo; tales suposiciones son peligrosas si los lectores ignoran o desconocen lo que es la homosexualidad (independientemente de su conocimiento mediatizado), recordemos que el ser humano teme a lo desconocido, es este sentimiento, el temor, lo que nos lleva al odio. Ver a la homosexualidad como un problema y una amenaza es motivo de este escrito, trata de justificar este odio, y repito que pretende universalizar lo que es particular.

     Este escrito en un primer momento aparte de imaginar mundos y situaciones, supone la existencia de matrimonios o uniones heterosexuales perfectas, todas perfectas; limita la virtud de las personas a la unión entre sexos distintos, es decir un matrimonio o unión (que prefiero llamarlo unión) entre personas del mismo sexo nunca podrá ser bueno para la sociedad, pero en cambio una unión entre hombre y mujer será buena para la sociedad, o resumiendo, los homosexuales son malas personas y los heterosexuales son buenas personas. Habrá que, siguiendo con esta lógica, de identificar la calidad de una persona preguntándole su preferencia sexual.

    No creo que la adopción de niños por parte de una pareja homosexual sea negativa para que un niño cuente con amor y apoyo en su vida, lo que si creo es que si existe gente en este mundo que ve en ello un acto perverso, estas mismas gentes harán de la infancia y de toda la vida de estos niños un infierno lleno de prejuicios, dolor y sufrimiento, será la sociedad toda la que condene a estos infantes a una cruel vida y no la pareja que les dio amor. Pero cuidado, no estoy diciendo que todas las parejas gays sean buenos padres como tampoco afirmo que todas las parejas heterosexuales sean malos padres, lo que digo es que como puede haber gente buena puede haber gente mala y esto es independiente de su preferencia sexual.

    Siguiendo con la segunda parte de este escrito, me queda una profunda duda acerca de si el o los realizadores de este, sabían de lo que trataban, ¿a que me refiero con esto? Pues a que suponen que la homosexualidad no es lo mismo que ser “gay”, y cabe señalar que la homosexualidad se refiere a la generalidad, a hombres y mujeres, y en cambio la palabra “gay” se refiere a ser un homosexual hombre, en el caso femenino se denomina “lesbiana”; tales precisiones no se pueden dejar pasar en esta clase de escritos que llaman a la reflexión. En esta segunda parte he de aceptar que al leerla no pude mas que pensar en la cantidad de personas que pueden pensar de esa manera, en todo el odio que sienten por personas que apenas conocen. Me provoca repulsión tal grado de estupidez y me provoca tristeza la violencia provocada por la estupidez de ciertas personas que creyendo tener la razón, matan y destruyen al diferente, al distinto, al otro, ese que algunos llaman el prójimo.

    Me pregunto qué daño puede provocar la homosexualidad a los individuos, la familia y la sociedad, cuál será ese daño… a los individuos que se sienten seguros de lo que son y en lo que creen poco le ha de afectar que alguien sea distinto a el, no se siente amenazado y mucho menos violentado por sus diferencias, pero claro, esto sólo a los que están seguros de lo que son. La familia, “pilar de la sociedad”, no es dañada por la homosexualidad, es dañada por los prejuicios, por el odio, por la violencia y el desamparo, no por la preferencia sexual de sus miembros y mucho menos por las del vecino o el amigo. Y la sociedad por ultimo, esta se encuentra dañada pero por otras cosas, muchas otras cosas más, considero que habrá que dejar de darle importancia a si nuestros hijos son “machitos” o no, o si nuestras hijas son “marimachas” o no, dejar de preocuparnos de eso y ocuparnos de hacer a todos hombres y mujeres de bien, y punto, sin importar con quién se van a la cama o con quién se unen.

    Nos hablan de “compasión” hacia los homosexuales, pero tengo una pregunta ¿Por qué? Son seres humanos como cualquiera, con los mismos derechos y obligaciones, no son más ni menos, no merecen tener más ni menos que cualquier otra persona “normal”. Por favor, no hay que creerlos enfermos, no necesitan ayuda extra y no necesitan ser curados de nada, pues su preferencia sexual no es una enfermedad. Son humanos y como humanos merecen respeto no compasión por su condición.

    Recordemos que el amor, la libertad, y la felicidad no discriminan a nadie por lo que son. Seamos todos respetados, y que no nos vengan con discursos tendenciosos, prejuiciosos y llenos de odio, que lo que le sobra a este mundo es odio. No permitamos que el pensamiento particular de una o varias personas sea vuelto universal, no permitamos que su odio se vuelva universal.

José Matos y Carrasquedo. 7 de Julio de 2005.